Ocaso de mis tribulaciones, moviéndome siempre, ya no me dejo llevar, solo sigo un camino que tal vez algunos no entiendan, pero que concibo como propio en mi soledad.
Ocaso de una ilusión que drenó mis lágrimas, otrora llamadas por Morfeo, o solo tentadas por Diana, junto a mis sueños rotos sin arreglo, o mis ganas de correr a los brazos del amanecer y ser por siempre feliz junto al tesoro. No debería seguir alimentando este vicio, o seguir engañándome, esto no es para mí, no soy la luz para guiar este barco, Soy solo un madero a la deriva en una tempestad de cuantos meses desvastado por las olas, sin poder ver el sol en tanto tiempo.
No voy a llegar al desierto si sigo alejándome de mi misma por el simple temor a no encontrar mas que arena y devastación.
Sin embargo hubo un destello temprano ese mismo sabático que no pudo contra mi oscura voracidad y que acabó por exponer una lágrima de mi verdadera esencia que, recelosa, se oculta hasta de mi misma.
Como quisiera olvidar que el sol sale cada día en mí, para regalar mi devoción a la ninfa que elude mis nubes y hace cosquillas a mi tonta e ilusa alma. Pero parece ser, que es imposible, o al menos siento que no varian mis latidos, aún cuando trato de no soltar su mano.
Un ruido, y el escalofrío de saber lo peor que podria pasar, una explosión de adrenalina en mis venas y una calma tenue, segura y silente de que todo estaría bien junto al roce de unas alas, que me protegieron de verdad.
Tuesday, May 05, 2009
Subscribe to:
Post Comments (Atom)

No comments:
Post a Comment